sábado, 9 de julio de 2016

De Blues a Leo..

Lo paseaban en el jardín junto al viejo acebo, junto a un herrumbroso banco, junto a las montañas en ocasiones nevadas y cerca de la boca de "un asno".

Allí, no más abajo,ni más arriba, se juntará conmigo alguna vez.
Ahora él ya se fue con su pelaje,su buena educación, su nariz iría, y yo, materialista que no cree en el celeste cielo prometido para ningún humano,para este perro o para todo perro creo en el cielo, sí, creo en un cielo donde yo no entraré, pero él me espera ondulando su cola de abanico para que yo al llegar tenga amistades.

Ay no diré la tristeza en la tierra de no tenerlo más por amigo y compañero que para mí jamás fue un servidor.

Tuvo hacia mí la amistad de un erizo que conservaba su soberanía, la amistad de una estrella independiente sin más intimidad que la precisa, sin exageraciones: no se trepaba sobre mi vestuario llenándome de pelos o de sarna, no se frotaba contra mi rodilla como otros perros.


No, mi perro me miraba dándome la atención que necesito, la atención necesaria para hacer comprender a un vanidoso que siendo perro él, con esos ojos fijos y a la vez nerviosos, más puros que los míos, perdía el tiempo, pero me miraba con la mirada que me reservó toda su dulce, su peluda vida, su silenciosa vida, cerca a la vez lejos de mí, sin molestarme nunca, y sin pedirme nada.

Ay cuántas veces quise tener cola andando junto a él, en el crudo invierno, en la gran soledad: arriba el aire traspasado de pájaros glaciales, y mi perro brincando, hirsuto, lleno de voltaje ionico en movimiento: mi perro elegido siempre enarbola su cola dorada frente a frente a la montaña nevada.

Alegre, alegre, alegre como los perros saben ser felices, sin nada más, con el absolutismo de la naturaleza y una alegría siempre descarada.

Adiós, fiel amigo y compañero....




Rodillas despellejadas, "mira al frente"

Para aquellos que probablemente piensen que la moda de montar en bici significa solo "estar a la ultima" tan solo expresar un sent...